Enclavado en la península de Crimea, este balneario tradicional sorprende a los turistas con inesperados encantos.
En una bahía poco profunda a orillas de la costa septentrional del mar Negro se encuentra la elegante ciudad de Yalta, el centro vacacional más importante de Ucrania y de toda la región. Sus orígenes se remontan a la fundación de una colonia griega. Cuenta la leyenda que fue descubierta por un grupo de marineros griegos; cansados de navegar en mar tempestuoso y habiendo perdido toda esperanza de encontrar tierra firme, divisaron a lo lejos un paisaje verde y gritaron “¡Yalos!” (costa en griego), bautizando de ese modo a la futura ciudad.
Desde la entrada al puerto el turista queda sorprendido por la armonía del paisaje y la atracción de la ciudad, donde lo antiguo se mezcla graciosamente con la modernidad. La tradicional estatua de Lenin mira, irónicamente, hacia un McDonald´s inaugurado diez años atrás. Desde la plaza central, dominada por el monumento al líder soviético, se accede fácilmente al Paseo Yalta, una rambla colmada de tiendas, cafés y restaurantes de alto nivel, con un aire bohemio donde no faltan músicos, pintores y personajes disfrazados para la foto de recuerdo.
El centro de la ciudad se destaca por sus edificios antiguos, muy bien conservados, en un marco siempre verde, con muchos desniveles, donde el tráfico puede ser caótico por la falta de semáforos y la actitud despreocupada de su gente. Los efectos de la globalización se aprecian especialmente en los jóvenes, seguidores de la moda y muy atraídos por las marcas, que pasean por la rambla con sus i-pods como en cualquier ciudad europea.
La exuberante vegetación, el suave clima mediterráneo y los kilómetros de playas pedregosas han hecho de Yalta un reconocido centro de salud. Los pinos de Crimea son famosos por sus propiedades para sanar enfermedades respiratorias; en el pasado, los enfermos de tuberculosis visitaban este balneario para reponerse. En sus verdes montañas abundan los viñedos, que desde el siglo XIX, producen vinos secos, dulces y cognacs. Por el tipo de clima, las uvas acumulan grandes cantidades de azúcar natural. Por eso, la especialidad de la zona es un vino dulce de alta calidad, que no necesita ningún aditivo.
La comida Crimea es rica y variada, reflejando los elementos ucranianos, rusos y tártaros que forman la cultura y la sociedad de la península. Algunos platos han ganado fama internacional, como el pollo Kiev, el lomo Strogonoff y el borshch (sopa de remolacha). Esta región es también conocida por las cebollas rojas que, como aseguran sus habitantes, son tan dulces que se pueden comer como manzanas.
Un Poco de Historia
La capital de Crimea es Simferopol y la capital de Ucrania es Kiev, que es también el centro industrial del país. Ucrania proclamó su independencia en 1991; antes era una de las 50 repúblicas de la Unión Soviética, como Rusia, Bielorrusia, Georgia, Azerbaiján, Armenia y muchas otras. El idioma oficial es el ucraniano pero la mayoría de la población de Crimea habla ruso. La península siempre perteneció a Rusia. En 1954, Nikita Kruschov, por entonces líder del estado soviético y de origen ucraniano - ordenó anexar Crimea a Ucrania. Según la gente de la península, se trataría de un error político porque casi todos los habitantes de la zona se consideran rusos y se resisten a hablar ucraniano. Con respecto al idioma, Ucrania podría ser dividida en tres partes. El oeste es la única zona donde se habla principalmente ucraniano, casi nada de ruso. La segunda zona es la de Crimea, donde ocurre todo lo contrario. La tercera parte es el área central, donde se encuentra la capital; allí aproximadamente el 60% de la población habla ucraniano y el 40% habla ruso. Los crimeos esperan que el idioma ruso se establezca como la segunda lengua. Siendo el ucraniano tan similar, para la gente de la zona no sería difícil aprenderlo. De hecho, en el futuro es muy probable que sea hablado por la mayoría porque en todas las escuelas ya es una materia obligatoria. Nuestra guía, Tatiana, de 30 años, nos cuenta que en su casa sólo se hablaba ruso y cuando comenzó la escuela sus padres “cancelaron” el ucraniano para ella. De acuerdo con las leyes vigentes en la actualidad esta actitud sería inaceptable.
Alrededor de Yalta hay 44 pueblos que forman lo que se denomina “la Gran Yalta”. Otras ciudades importantes de Crimea son Sebastopol y Balaclava. Además de rusos y ucranianos, otra etnia de la zona son los tártaros. Son musulmanes y han vivido en Crimea desde el comienzo del siglo XIII. Como Joseph Stalin desconfiaba de ellos, ordenó deportarlos al Asia Central en 1944. Pero Gorbachov les permitió regresar en 1991. Ese año 250.000 tártaros volvieron a la península y comenzaron a reclamar propiedades y tierras. Se dice que son muy hospitalarios y generosos pero muchas veces surgen malentendidos con los rusos.
Como lo demuestra la mayoría de los templos, la religión predominante en Crimea, como en toda Ucrania, es la ortodoxa. La ciudad cuenta también con una mezquita y una iglesia católica.
Yalta fue fundada en 1838. La población no supera los 80.000 habitantes pero en los meses de verano aumenta tres veces más. Los edificios no son muy altos porque la ciudad se encuentra en una zona sísmica, pero afortunadamente no se ha registrado ningún sismo desde 1927. La moneda de Ucrania es la grivna, introducida en 1996. Hoy 5 grivnas equivalen a 1 dólar.
El sistema educativo ha cambiado poco desde la época de la Unión Soviética. Los niños comienzan la escuela a los 6 años y terminan a los 17. Casi todos los establecimientos son estatales y gratuitos. A veces es necesario pagar algunos textos. A diferencia de la época soviética hoy ya no se usa uniforme. La mayoría de las universidades y escuelas técnicas son gratuitas, como también lo son, en el sistema de salud, los hospitales y policlínicos. Las cirugías, sin embargo, suelen incluir un arancel diferenciado. Siendo la jubilación mínima de sólo 400 grivnas (80u$), los jubilados tienen dificultad para pagar los remedios.
El esplendor del pasado
Entre los lugares imperdibles para visitar en Yalta, se destacan los palacios de Massandra, Livadia y Swallow´s Nest.
Massandra, obra de un arquitecto francés, fue mandado a construir por el Zar Alejandro III. Luego de su muerte, el palacio pasó a manos de su hijo, Nicolás II, quien nunca lo habitó porque prefería Livadia. Por eso Massandra sólo fue utilizado para ir de cacería o para pic-nics.
En el comedor del pequeño palacio, la mesa está siempre tendida para mostrar la vajilla que se usaba en tiempos del zar. Sin embargo, no todas las piezas son originales ya que luego de la revolución muchos objetos desaparecieron misteriosamente. Las paredes, casi todas revestidas en madera, perdieron su color original porque durante muchos años no se encendió el fuego ni se protegieron los ambientes de la humedad. Aunque no abunda el lujo, se destaca la chimenea decorada en mayólica.
El Palacio de Livadia era la residencia de verano del zar y fue la sede de la Conferencia de Yalta, la reunión entre los tres líderes aliados: Stalin, Roosevelt y Churchill. Tres generaciones de Romanov vivieron allí: Alejandro II, Alejandro III y Nicolás II. El edificio fue diseñado en estilo renacentista italiano.
La conferencia se inició el 4 de febrero de 1945. Se discutió entonces el problema de las fronteras en Europa y las reparaciones que Alemania tendría que pagar. En los salones principales se conservan las mesas y sillas originales, estas últimas con los nombres de los presidentes que allí se sentaron. En otros salones se expone la vajilla donde tomaron el té los mandatarios, incluyendo la cucharita usada por Roosevelt. Al presidente americano, que viajó con su hija, se le permitió hospedarse en este palacio para evitar mayores traslados por su discapacidad. Churchill y Stalin se alojaron en otras residencias. El cuarto de Roosevelt es hoy un estudio. En su momento fue decorado en azul, su color favorito. En el último de los salones de la planta baja se conserva una famosa foto de los tres mandatarios sentados y se aprecia cómo el fotógrafo acomodó las sillas para que todos quedaran a la misma altura Stalin era de baja estatura comparado con los demás.
En la planta superior se encuentran los dormitorios y salones de los Romanov. Las fotos familiares muestran a Nicolás II con su esposa, Alejandra Fiodorovna, sus cuatro hijas, María, Olga, Anastasia y Tatiana y su hijo Alexei. Se exhiben allí algunas de sus pertenencias: muebles, objetos de arte y una biblioteca con los libros favoritos del zar. Después de la revolución, Nicolás II abdicó y la familia imperial se instaló en Livadia. Al llegar al poder los bolcheviques liderados por Lenin, los Romanov fueron detenidos y trasladados a Ekaterimburgo, donde fueron ejecutados el 17 de julio de 1918. Actualmente este palacio sigue siendo utilizado para conferencias y reuniones políticas.
Aunque menos importante históricamente, el Palacio de Swallow´s Nest, edificado sobre una roca a 37 metros de altura, constituye sin duda la imagen más emblemática de la ciudad. En 1912, un millonario ruso de origen alemán, llamado Stengel, ordenó la construcción de este castillo para su amada, quien nunca quiso habitarlo porque sufría de vértigo. Hoy funciona allí un restaurant italiano.
Todos estos palacios incluyen tiendas de recuerdos o gift-shops, siempre muy concurridos porque las artesanías locales maderas pintadas, instrumentos musicales, matrioshkas - son las únicas compras que atraen a los turistas. Es conveniente recorrerlos a todos antes de comprar porque el precio de un souvenir puede variar hasta un 30% de un lugar a otro. En general no hay dificultad con el idioma; en casi todos los negocios los ucranianos se comunican satisfactoriamente en inglés.
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