Fui estudiante de ICA, egresado en el año 2003
y gracias a todas las profesoras que he tenido durante
el transcurso de todos esos años, he aprendido
la lengua más preciada e importante del planeta;
lo cual me llevó a cumplir un sueño que
jamás había pensado vivir antes. Fue la
experiencia inolvidable más importante de mi vida,
ya que todavía me cuesta creer que haya sido una
realidad y no un sueño del cual no me quería
despertar jamás.
Estoy hablando del programa de viajar y trabajar en los
Estados Unidos, que además de darme la oportunidad
de conocer, me permitió más que nada, mejorar
la fluidez, el vocabulario y la constancia de expresarme
en la lengua nativa de ese país.
Stratton Mountain, así es el nombre de la localidad
a la cual fui a trabajar, se encuentra bien al norte de
los Estados Unidos, en uno de los más pequeños
estados de este país, llamado Vermont. Allí
trabajé en un centro de ski, en la zona de alquiler
de tablas de snowboard y esquíes. Me alojé
en un departamento muy cerca de la montaña, el
cual, por cierto, era muy amplio y cómodo, y lo
compartí con diez chicos más, uno de los
cuales era mi manager Leo Villar, a quien tengo que agradecerle
muchísimo, ya que gracias a su confianza hizo que
me aclimatara muy rápidamente sin sentirme solo
en ningún momento.
La verdad que podría escribir horas y horas sobre
esos 4 meses más alucinantes de mi vida... El hecho
de haber trabajado en los Estados Unidos y haber conocido
ese país me resultó muy importante e influyó
mucho en mi vida personal, ya que además de la
experiencia laboral, el haber conocido las diferencias
culturales entre este país y el mío fue
muy interesante.
Uno de los momentos más lindos del viaje, sin duda,
lo viví al finalizar mi trabajo y poder recorrer
y conocer un poco más... Gracias al servicio que
había brindado en el norte tuve la posibilidad
de visitar la ciudad que se conoce como “la capital
del mundo”, New York. Es el día de hoy en
que todavía me siento y me pongo a pensar en esas
situaciones vividas y aún me cuesta creer haber
caminado por la Quinta Avenida mirando todos esos inmensos
edificios que me dejaban boquiabierto, haberme subido
hasta el último piso del Rockefeller Center y del
edificio más alto de New York, el Empire State,
y haber apreciado la ciudad desde allí; haber visto
la tan famosa Estatua de la Libertad, el gigantesco Central
Park y muchísimas cosas más que hacen que
esta gran ciudad sea conocida con ese merecido nombre...
Allí no termina mi incursión porque también
tuve la posibilidad de cumplir el sueño que todo
chico desde pequeño desea, conocer el Mundo de
Disney. Es verdad que se disfruta de otra manera siendo
no tan chico, pero el sólo hecho de estar en esos
parques en un ambiente que siempre demuestra alegría,
y ver las increíbles estructuras que de algún
modo fueron construidas, ayudan a pasarla muy bien y a
no aburrirse en ningún momento...
Creo que aunque me quede muchísimo por contar y
comentar acerca del viaje, queda bastante claro que si
alguno de ustedes tiene una mínima posibilidad
de realizarlo, ni siquiera lo duden, porque es algo de
lo que no se van a arrepentir nunca. Trabajar y gracias
a eso conocer, son los objetivos de este programa, que
sin duda lo volvería a hacer. Y aprovecho esta
posibilidad (como ya lo hice unos años atrás)
de expresar mis vivencias, (gracias Alejandra!) para agradecer
infinitamente a todos los que hicieron posible esta experiencia
inolvidable; desde todas las profesoras de ICA que me
encantaría nombrar: Vivian, Marcela Villegas, Marcela
López, Marta Laich, María Marta, Adriana,
Ale y hasta Noelia Pérez, compañera de trabajo
en EEUU, con quien he tenido creo que una sola clase,
...suficiente para aprender algo nuevo...
Además, quiero decirle gracias a mi familia y a
Leo Villar nuevamente por haberme llevado con él
y haber confiado en mí desde el principio...
Gracias a todos!!
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