Domingo Faustino Sarmiento además de periodista, maestro rural, escritor y presidente de la República Argentina (1868-1847) fue un visionario y precursor del Delta del Paraná que hoy nos enorgullece.
En 1850 cuando era jefe del Departamento de Escuelas de la Nación, realizó una inspección en la zona y quedó maravillado con esta manifestación de la naturaleza, e inmediatamente quiso organizar una expedición para mostrar el lugar.
Así fue que junto a quinientas personas se embarcó en una lancha de la Capitanía del Puerto de Buenos Aires, y partió rumbo a las islas con el propósito de “civilizarlas”, como decía él. Lo acompañaron Bartolomé Mitre y Carlos Pellegrini entre otros. En éste primer viaje fue donde Sarmiento plantó la primer varilla de mimbre en tierras isleñas, pronunciando un breve pero célebre discurso, …. “si ningún otro recuerdo hubiese de quedar en estas islas de mi presencia, sean ustedes señores, testigos que, hoy 8 de septiembre, planto con mis manos el primer mimbre que va a fecundar el limo del Paraná, deseando que sea el progenitor de millones de su especie, y un elemento de riqueza para los que lo cultiven con el amor que yo le tengo”……
Luego de esta primera visita se sucedieron otras y los que fueron al principio sólo turistas pasaron a convertirse en vecinos; se delimitaron las parcelas dentro de las islas, las que ocuparon las familias más adineradas de la ciudad de Buenos Aires.
Para 1860 “el padre del aula” ya tenía su casa en el Delta. Era una modesta construcción de madera en forma de cruz griega, con techos de tejas en fuerte pendiente. La planta baja era libre y la planta alta, única destinada a habitación, apenas tenía tres ambientes. Las paredes, construidas con tablas prefabricadas, dispuestas en forma vertical, nos dan la idea que se trata de una arquitectura mucho más elaborada de lo que a simple vista puede imaginarse.
Muchos años después de construir su casa, siguió bregando por la utilización de madera en las edificaciones isleñas, en 1885 escribió un articulo titulado “Arquitectura y paisajes isleños” donde enuncia …. “ni piedra, ni ladrillo”…. en el Delta el sauce sería el material ideal. Sin embargo, el lujo de la arquitectura europea también llegó a la zona, dándole un toque de glamour que poco tiene que ver con lo que soñaba el sanjuanino.
Sarmiento no sólo se dedicó a descansar y escribir en su refugio isleño, además trabajó con sus vecinos asesorándolos en la construcción de otras viviendas, fomentó la producción del mimbre, e introdujo las primeras semillas de pecanes, hoy la famosa nuez del delta que crece en todas las islas.
Sarmiento murió en 1895. Carlos Delcasse adquirió la propiedad y luego la donó a una institución de bien público, que a su vez la donó al Consejo Nacional de Educación. En 1966, un decreto del Presidente Illia la declaró Monumento Histórico Nacional y gracias a ello, hoy se conserva en buen estado.
Actualmente la casa funciona como museo y biblioteca, la Municipalidad de Tigre se encargó de protegerla de las inclemencias de la naturaleza, y del paso del tiempo, con una estructura de cristal.
Gran cantidad de personas llegan todos los fines de semana a visitarla, quizás atraídos por la carga histórica del lugar o por el reflejo del cristal sobre las aguas del Paraná. |