Competitividad y Demanda
¿Cuáles son los cambios que se están
generando a partir de la utilización de la tecnología?
El impacto real proviene de nuevos servicios y de los modelos
económicos vinculados con ellos. El mayor cambio
se está generando a partir de la utilización
de Internet, que es el origen de miles de ideas por minuto.
La utilización de Internet muestra, de forma sorprendente,
que el producto o servicio de una persona puede ser considerado
solamente publicidad por otra. Habrá una demanda
cada vez mayor de formas personalizadas de contenido.
¿Qué elementos tecnológicos
serán fundamentales de aquí a 10 años?
Nos sentimos arrinconados por el tipo de complejidad que
proviene de las continuas mejoras y de las constantes opciones
para nuestro software. El resultado es que casi todas las
nuevas versiones de software son levemente peores que la
versión anterior: es una época apropiada para
crear sistemas inteligentes, que resulten más fáciles
de usar y verdaderamente más simples.
¿Cómo afecta a la creatividad y a
la efectividad de las personas la utilización de
Internet?
Internet tiene un efecto muy importante en nuestra creatividad
colectiva, por una variedad de razones: reduce las jerarquías,
relega el valor de los más grandes, alienta la aparición
de ideas y permite que la evolución de una persona
abarque mercados globales. La consecuencia es un cambio
rápido del panorama comercial, que presenta una oportunidad
para la imaginación. Internet tiene un efecto muy
importante sobre la potencialidad de nuestra creatividad
colectiva, como resultado de una serie de características
que le son inherentes. Cualquier industria cuyos productos
puedan entregarse en forma de bits gozará de una
ventaja competitiva, porque el transporte físico
se convertirá en un factor limitador del comercio
electrónico. Por lo tanto, el secreto está
en el valor agregado a esos bits. El mayor impacto de Internet
reside en que es un multiplicador de nuevos productos y
servicios, y los nuevos modelos económicos asociados
a ellos. En Internet se originan miles de ideas por minuto,
que pueden representar nuevos productos y servicios para
algunos, y sólo publicidad para muchos otros. En
este sentido, los únicos que quedarán fuera
de este mundo digital y global serán aquellos que
no puedan usar la imaginación para incorporarse a
esta nueva economía y se aferren a viejos modelos
de negociación. Un ejemplo serían las empresas
que se sorprenden porque otras, regalan lo que ellas venden.
Cada vez es menor el número de ejecutivos que no
entienden la transformación que diferencia, resulta
útil un ejemplo práctico: el caso de una fábrica
de tostadoras. Por simple que parezca, se necesita personal
con diferentes habilidades para procesar la variedad de
materiales y elementos químicos que, combinados,
se convertirán en una tostadora. Si el modelo o el
diseño de la tostadora resultara exitoso en el mercado,
aumentará la demanda, la empresa avanzará
posiciones en el mercado y, como resultado, mayor poder
de negociación en la compra de materias primas, razón
por la cual estará en condiciones de bajar sus costos.
Teóricamente, también debería bajar
el precio de venta al público de la tostadora y mejorar
la calidad del producto. Ahora bien, si lo que se produjeran
fueran bits en lugar de tostadoras, ante el mismo éxito,
con el consiguiente crecimiento de la participación
de mercado, el proceso sería absolutamente diferente
porque el costo marginal de fabricar más bits es
igual a cero. Un cambio fundamental en la economía
que nos introduce en la demografía del mundo digital.
Un mundo en el que, como en el real, hay personas, países
y cosas.
¿Cómo se distribuyen los usuarios?
En Estados Unidos hay un gran grupo de usuarios jóvenes,
con poco más de quince años, que podríamos
llamar “cien por cien” digitales. Usan el ordenador
y navegan por Internet como peces en el agua. Pero también
hay un segundo conjunto oculto, tan fascinante como sorprendente:
el de las personas de más de 65 años, uno
de los de más rápido crecimiento. Comparten
con el primero una característica: la disponibilidad
de tiempo. En el medio, están los “desamparados
digitales”, los que no entraron en el proceso de digitalización.
Pero no por pereza o falta de recursos, sino porque llegaron
al mundo en el momento equivocado. Es probable que sus intereses
sean diferentes, o que su visión del mundo no incluya
con facilidad la tecnología en la vida diaria. Lo
más interesante es que quienes hoy dirigen escuelas,
empresas y hasta naciones, son los miembros de esta última
categoría. Y allí podría residir, precisamente,
la causa de la lentitud de algunos avances.
¿Qué clase de objetos están
“conectados” a Internet?
No se trata de los ordenadores de escritorio, las “agendas
electrónicas” o el servidor. Tampoco de los
teléfonos móviles. Tiene que ver con las cosas
que están en Internet con entidad “propia”
y con la manera de usarlas. En otras palabras, se trata
de aprovechar la inteligencia de la Red para lograr un mayor
rendimiento. Por ejemplo: una máquina de bebidas
que informe cuándo necesita reponer un determinado
refresco; o una lámpara de alumbrado público
que indique si está a punto de agotarse. Si seguimos
así, en poco tiempo la población dominante
de Internet no va a estar compuesta por gente sino por cosas.
Como mundos paralelos y a la vez integrados, la revolución
tecnológica y la nueva sociedad construyen el futuro
digital. Todos hubiesen calificado de cínico a quien,
hace 20 años, hubiera anticipado la caducidad de
los sistemas informáticos de entonces en menos de
dos décadas. Sin embargo, eso fue lo que ocurrió.
Porque si bien conocemos el mundo de los átomos,
desconocemos el de los bits: no tenemos una sensación
“visceral” de los bits, ni de su tamaño,
ni de su forma, ni de su color. No obstante, con el paso
del tiempo, al menos hemos aprendido a percibir ese universo
de unidades de información informática de
una manera diferente. Incluso en el mundo de los negocios.
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