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ICANEWS
Mayo 2004, Año 1 # 3 |
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| EINSTEIN – FREUD |
| por María
Susana Padilla
Lic. en Física |
No
son pocos los intentos para unir dos referentes tan importantes
del sXX. Y muchos menos lo son las inagotables críticas
a cada uno.
En este punto Einstein cuenta con un campo de acción
que le permite cierta asepsia. Existen preconceptos asociados
a las ciencias físicas que impiden una crítica
desmedida por parte de incautos lectores. Estos preconceptos
en realidad no son fácilmente inteligibles dentro de
la física relativista y mucho menos dentro de la física
cuántica. Sin embargo esta ciencia sigue gozando del
privilegio de pertenecer a unos pocos, lo que la salva de
retroceder constantemente en búsqueda de respuestas
que nada hacen al saber científico sino a las especulaciones
y contradicciones humanas. Las mismas que atacan sin miramientos
los importantes aportes de Freud a la psicología.
En la historia de la física existen incontables casos
de teorías con exponentes ilustres cuyo paso del tiempo
y avance de la ciencia hizo que sus conceptos y/o teorías
completas fueran reemplazas por nuevos modelos, y no se necesitó
del aniquilamiento de la vieja teoría y mucho menos
de su exponente para superarla, sino que se parte de sus propias
limitaciones para alcanzar un conocimiento superior.
Es inevitable este comentario cuando leemos las críticas
al psicoanálisis que parecen centrarse en la figura
de Freud, como si su trabajo no aportara un conjunto inagotable
de conceptos y entidades que nos permiten avanzar en el conocimiento
de la psique.
Dicho esto quiero hacer referencia a un hecho que los ubica
juntos:
Se habían conocido a comienzos de 1927 en Berlín.
Años después, durante el verano de 1932, Einstein
le escribió a Freud para preguntarle: "¿Hay
alguna manera de liberar a los seres humanos de la fatalidad
de la guerra?" . En la misma misiva Einstein se define
como un inexperto en temas de psicología pero supone
que la respuesta debe buscarse en los "meandros de la
vida de los instintos humanos".
La respuesta por parte de Freud no se hizo esperar y dejó
en claro que desde su perspectiva existe en el ser humano
una tendencia natural a la muerte, el Tánatos, una
pulsión que conduce a destruir y matar, la misma habita
en el mundo de las pulsiones de la psiquis junto a las pulsiones
eróticas, el Eros, que tiende a conservar y unir. Eros
y Tánatos están presentes al mismo tiempo y
se refuerzan recíprocamente, pero también están
en conflicto y se excluyen mutuamente.
Einstein ya había dado para entonces muestras de su
preocupación pacifista o de sus pulsiones eróticas.
Formaba parte desde 1922 del Instituto Internacional para
la Cooperación Intelectual de la Sociedad de las Naciones.
En 1925 había firmado junto a Gandhi un manifiesto
contra el servicio militar y en 1930, hizo lo propio respecto
del manifiesto de la Womens' International League for Peace
and Freedom en favor del desarme mundial.
Einstein, el mismo hombre que en el 45 participo del proyecto
de la bomba atómica con el que finalizaría la
segunda guerra mundial. También tenía ... su
Tánatos.
La presente no intenta ser una crítica al creador de
la teoría de la relatividad restringida (1905) y general
(1916), elementales para el desarrollo de física moderna
sino una forma más de humanizar la ciencia.
Porque no existen ciencias superiores sino más o menos
desarrolladas, porque no existen hombres superiores sino sueños
más o menos grandes. Y toda ciencia y todo sueño
puede crecer ... si lo dejamos.
"Si quiere Ud. aprender algo de los físicos
teóricos acerca de los métodos que utilizan,
mi consejo es que se aferre Ud. a este principio: no escuche
lo que digan, cíñase a lo que hacen. Porque
aquél que inventa teorías considera los productos
de su imaginación tan indispensables y tan de origen
natural que puede tender a confundir estas quimeras de su
imaginación con realidades"...Palabras
de Einstein.
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