Tarde
o temprano el petróleo se va a acabar. Miles de científicos
en todo el mundo son concientes de esto, y de que hay que
buscar nuevas fuentes de energía renovable que no
contaminen el medio ambiente. Cada día surgen nuevas
e ingeniosas ideas que van desde el aceite de cocina como
combustible para autos, hasta la materia fecal para iluminar
museos. Pero sin dudas, la de un grupo de ingenieros australianos
de la Universidad de Queensland, es una de las más
sorprendentes. Con el profesor Bill Clarke a la cabeza,
el equipo diseñó un generador eléctrico
alimentado por bananas. Si resulta viable, la idea es proyectarlo
a gran escala y construir una central energética
que pueda proveer de electricidad a 500 hogares.
Para evitar que se crea -con justa razón- que se
trata de un derroche de alimentos en épocas en que
gran parte del mundo pasa hambre, vale la pena aclarar que
sólo se hace con la fruta en estado de descomposición.
¿Sigue siendo un derroche porque habría que
esperar a que la fruta se pudra? No, porque un tercio de
la cosecha bananera australiana (unas 7 mil toneladas) se
pierde porque la fruta es muy pequeña o está
maltratada, con lo cual sólo se usaría la
fruta que se desecha. El método es dejar que las
bananas se descompongan en vasijas selladas, para luego
utilizar el gas metano que generan para mover una turbina
eléctrica. Por ahora están en etapa de prueba
y habrá que ajustar algunos detalles, ya que “se
requieren unos 60 kilos de banana para que un ventilador
funcione durante 30 horas", indicó Clarke. Al
final, tenían razón en Brasil: “Banana
nâo tem caroço, mais...”
Top