Se denomina
hirsutismo al crecimiento marcado del vello en zonas sensibles
a los andrógenos pero donde no se observa normalmente
desarrollo piloso en la mujer, éstas son: bozo,
barbilla, cuello, región anterior del tórax
en línea ínter mamaria, línea supra
e infraumbilical, región anterointerna de brazos,
muslos, tórax dorsal, zona sacra y glútea;
por lo tanto el hirsutismo en las mujeres, con acné
o sin él, es un trastorno clínico común
que se manifiesta por excesivo crecimiento del vello con
patrón masculino. Con frecuencia se asocia a anovulación
crónica (trastorno del ciclo menstrual) y refleja
un aumento de la expresión androgénica a
través de secreción glandular excesiva,
producción extraglandular o biotransformación
local.
El hirsutismo configura una parte del cuadro de virilización,
entendiéndose por esta última además
al acné, calvicie fronto temporal, cliteromegalia,
engrosamiento de la voz y desarrollo muscular tipo masculino;
la virilización es menos común que el hirsutismo
y está más asociada con serios desordenes
como tumores ováricos o suprarrenales.
El hirsutismo está usualmente asociado con normales
o ligeramente elevados niveles de andrógenos, mientras
la virilización está asociada con marcado
incremento de la producción ovárica o adrenal
de andrógenos, con aumento de sus niveles en plasma,
reservándose el término hipertricosis para
la presencia acentuada de vello fino y claro, en zonas
habituales de la superficie corporal (región dorsal
del antebrazo).
Para poder adoptar un enfoque racional de la evaluación
y el manejo del hirsutismo, es imperativo conocer la biología
de los folículos pilosos. Los folículos
pilosos humanos se diferencian en tres tipos, de acuerdo
al tamaño y profundidad en la dermis y las características
del pelo. Todos los folículos pilosos tienen un
patrón cíclico de crecimiento y regresión.
Cada folículo tiene un ciclo intrínseco
característico de su región y su sensibilidad
a las influencias hormonales. Existen variaciones en la
duración de las fases, anágena (fase de
crecimiento) y telógena (fase de reposo) en una
región dada. Por ejemplo, en el cuero cabelludo
la fase anágena es de tres años y la telógena
de tres meses, en la cara es de cuatro y dos meses respectivamente.
La principal fuente de andrógenos en la mujer normal
es el ovario, la adrenal o por conversión periférica
de andrógenos menos potentes a más potentes;
o estrógenos. En circunstancias normales, la testosterona
circulante en mujeres es derivada por secreción
directa del ovario y por conversión extraglandular
de androstenediona secretada por el ovario y las suprarrenales,
la testosterona también es secretada por las suprarrenales
pero en muy pequeña proporción, siendo la
adrenal la mayor fuente de DHEA y DHEAS de la circulación.
Las glándulas sebáceas y los folículos
pilosos constituyen una unidad funcional (la unidad pilosebacea
- UPS) cuya actividad es gobernada por la ciclicidad inherente
de los folículos pilosos y su dependencia de los
andrógenos.
Después de la exposición al predominio androgénico
más allá del umbral individual y genético
durante un lapso suficiente el hirsutismo puede resultar
evidente. Sin embargo los niveles elevados de andrógenos
no son esenciales para el desarrollo del hirsutismo.
EVALUACION
Debe incluir:
1- la cuantificación del grado
de hirsutismo por el método de FERRIMAN y GALLWEY,
con el cual se gradúan y se suman las regiones
de UPS sensibles a los andrógenos; un puntaje de
8 o más se considera superior al crecimiento del
pelo normal en la mujer adulta. La clasificación
clínica en leve, moderado, severo sobre la base
de la distribución y textura del pelo es suficiente
2- la cronología de la aparición
Premenarca
Perimenarca
Postmenarca
La forma de progresión lenta habla a favor de patología
benigna, en cambio la progresión rápida
inclina a pensar en patología tumoral.
3- exclusión de toma de fármacos.
4- examen físico detallado.
5- evaluación hormonal.
En general el hirsutismo es de comienzo peripuberal o
adolescente, con progresión o sin ella, y la mayoría
de las mujeres tienen trastornos del ciclo menstrual,
por anovulación crónica, los resultados
de la evaluación hormonal inicial con frecuencia
proporcionan el diagnóstico. El tratamiento del
hirsutismo no es el ideal y la cura es raramente posible,
la terapéutica está dirigida en primer término
a la disminución de la secreción o inhibición
de la acción de los andrógenos en la UPS.
Tratamiento adyuvante:
La reducción de peso es una forma efectiva de disminuir
el nivel de andrógenos y aumentar el nivel de SHBG
(proteína transportadora de andrógenos)
y con ésto disminuir la disponibilidad de testosterona
para su acción. El tratamiento actual con insulinosensibilizadores,
como la metformina en el Síndrome del ovario poliquístico
con Síndrome metabólico, es de gran utilidad,
al disminuir la insulina, disminuyendo con esto la síntesis
de andrógenos.
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