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ICANEWS Julio / Agosto 2006, Año 2 # 12
Hirsutismo
por Dra Gabriela Duda
Especialista Universitaria en Endocrinología, (UBA)

Se denomina hirsutismo al crecimiento marcado del vello en zonas sensibles a los andrógenos pero donde no se observa normalmente desarrollo piloso en la mujer, éstas son: bozo, barbilla, cuello, región anterior del tórax en línea ínter mamaria, línea supra e infraumbilical, región anterointerna de brazos, muslos, tórax dorsal, zona sacra y glútea; por lo tanto el hirsutismo en las mujeres, con acné o sin él, es un trastorno clínico común que se manifiesta por excesivo crecimiento del vello con patrón masculino. Con frecuencia se asocia a anovulación crónica (trastorno del ciclo menstrual) y refleja un aumento de la expresión androgénica a través de secreción glandular excesiva, producción extraglandular o biotransformación local.

El hirsutismo configura una parte del cuadro de virilización, entendiéndose por esta última además al acné, calvicie fronto temporal, cliteromegalia, engrosamiento de la voz y desarrollo muscular tipo masculino; la virilización es menos común que el hirsutismo y está más asociada con serios desordenes como tumores ováricos o suprarrenales.

El hirsutismo está usualmente asociado con normales o ligeramente elevados niveles de andrógenos, mientras la virilización está asociada con marcado incremento de la producción ovárica o adrenal de andrógenos, con aumento de sus niveles en plasma, reservándose el término hipertricosis para la presencia acentuada de vello fino y claro, en zonas habituales de la superficie corporal (región dorsal del antebrazo).

Para poder adoptar un enfoque racional de la evaluación y el manejo del hirsutismo, es imperativo conocer la biología de los folículos pilosos. Los folículos pilosos humanos se diferencian en tres tipos, de acuerdo al tamaño y profundidad en la dermis y las características del pelo. Todos los folículos pilosos tienen un patrón cíclico de crecimiento y regresión. Cada folículo tiene un ciclo intrínseco característico de su región y su sensibilidad a las influencias hormonales. Existen variaciones en la duración de las fases, anágena (fase de crecimiento) y telógena (fase de reposo) en una región dada. Por ejemplo, en el cuero cabelludo la fase anágena es de tres años y la telógena de tres meses, en la cara es de cuatro y dos meses respectivamente.

La principal fuente de andrógenos en la mujer normal es el ovario, la adrenal o por conversión periférica de andrógenos menos potentes a más potentes; o estrógenos. En circunstancias normales, la testosterona circulante en mujeres es derivada por secreción directa del ovario y por conversión extraglandular de androstenediona secretada por el ovario y las suprarrenales, la testosterona también es secretada por las suprarrenales pero en muy pequeña proporción, siendo la adrenal la mayor fuente de DHEA y DHEAS de la circulación.

Las glándulas sebáceas y los folículos pilosos constituyen una unidad funcional (la unidad pilosebacea - UPS) cuya actividad es gobernada por la ciclicidad inherente de los folículos pilosos y su dependencia de los andrógenos.

Después de la exposición al predominio androgénico más allá del umbral individual y genético durante un lapso suficiente el hirsutismo puede resultar evidente. Sin embargo los niveles elevados de andrógenos no son esenciales para el desarrollo del hirsutismo.

EVALUACION

Debe incluir:
1- la cuantificación del grado de hirsutismo por el método de FERRIMAN y GALLWEY, con el cual se gradúan y se suman las regiones de UPS sensibles a los andrógenos; un puntaje de 8 o más se considera superior al crecimiento del pelo normal en la mujer adulta. La clasificación clínica en leve, moderado, severo sobre la base de la distribución y textura del pelo es suficiente
2- la cronología de la aparición

Premenarca
Perimenarca
Postmenarca

La forma de progresión lenta habla a favor de patología benigna, en cambio la progresión rápida inclina a pensar en patología tumoral.
3- exclusión de toma de fármacos.
4- examen físico detallado.
5- evaluación hormonal.

En general el hirsutismo es de comienzo peripuberal o adolescente, con progresión o sin ella, y la mayoría de las mujeres tienen trastornos del ciclo menstrual, por anovulación crónica, los resultados de la evaluación hormonal inicial con frecuencia proporcionan el diagnóstico. El tratamiento del hirsutismo no es el ideal y la cura es raramente posible, la terapéutica está dirigida en primer término a la disminución de la secreción o inhibición de la acción de los andrógenos en la UPS.

Tratamiento adyuvante:
La reducción de peso es una forma efectiva de disminuir el nivel de andrógenos y aumentar el nivel de SHBG (proteína transportadora de andrógenos) y con ésto disminuir la disponibilidad de testosterona para su acción. El tratamiento actual con insulinosensibilizadores, como la metformina en el Síndrome del ovario poliquístico con Síndrome metabólico, es de gran utilidad, al disminuir la insulina, disminuyendo con esto la síntesis de andrógenos.

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